GRUPO EDITORIAL PEREZ-AYALA

CAMPOS DE CASTILLA – ANTONIO MACHADO

CAMPOS DE CASTILLA - ANTONIO MACHADO CAMPOS DE CASTILLA - ANTONIO MACHADO PortadaCamposdecastillaTítulo: CAMPOS DE CASTILLA

Autor: Antonio MACHADO RUIZ

Año de Publicación: 2012
Colección: Poesía

ISBN-13: 978-84-939691-1-0
Editorial: Rilke
http://www.poesiaerestu.com

PVP:15 Euros (IVA Incluido).
Incluye DVD de regalo.
Producción y voz: José Varela

Pudes adquirirlo en la librería gepa y librería website

RESEÑA:

Antonio Machado Ruíz. (Sevilla, 1875 – Collioure, 1939).
Alumno de la Institución Libre de Enseñanza fundada por quien fue su profesor Francisco Giner de los Ríos, fue un poeta tardío miembro de la Generación del 98. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua, si bien nunca llegó a tomar posesión de su sillón.
En la poesía de Antonio Machado, el verbo es lo que más importa pues expresa el tiempo que para él es esencial. En Campos de Castilla (1912) el autor se aparta de los rasgos modernistas que aparecían en su obra Soledades y se acerca más a las inquietudes patrióticas de los autores de la Generación del 98. Existe además una presencia del espacio geográfico que le rodea, el paisaje castellano, concretamente de Soria, ciudad que marcó su vida, así como los hombres que la habitan. Las tierras andaluzas están también presentes desde su estancia en Baeza.
“Campos y tierras de Soria, Campos de Castilla. Eran momentos de primavera, ya avanzada, y los campos húmedos estaban salpicados de pequeñas flores, blancas, azules, amarillas y rosadas, arropadas por los verdes de múltiples tipos de hierbas silvestres. Bajo el tapiz se adivinaba aquel otro color, pardo, de la tierra.  A lo lejos se recortaban en el cielo elevados montes y agudos picos que lo señalaban. Sin advertencia, silenciosamente, se encontró junto al cauce de un río, el tren corrió un trecho paralelo a él, sus aguas emitían un suave rumor. Estaba llegando a Soria.
Y nuestro poeta, seguramente, empezó a soñar despierto con aquellos parajes castellanos. Sabía que en horas empezaría a conocer a sus gentes y sus obras. El escenario en el que iba a vivir, al menos durante unos años, se le estaba presentando, amable, en todas sus facetas”.